El verdadero enemigo

Desde A Coruña, para quien encuentre mis palabras perdidas en el mar de letras de internet.

El verdadero enemigo... ¿Quien es el verdadero enemigo? Sin duda en toda batalla es crucial quien es, que se puede esperar de el...

A menudo me he planteado esa pregunta a lo largo de los años. Al buscarlo el ser humano siempre tiende a mirar hacia exterior en busca de quien le agrede. Lo busca en el universo, entre lo que se opone a sus objetivos, también entre sus iguales...

En este mundo tan sobrecargado de imagen, de sonido, de espectáculo a menudo olvidamos buscar en el lugar más cercano, en el más evidente.

El espejo tiene casi siempre la respuesta, tal vez lo encontrásemos si mirásemos en el espejo algo más que la decorosa presencia de nuestro escaparate. Bajo los laureles, tras los ojos, tras los gestos se esconde el que nos agrede, quizás porque el enemigo es nuestra propia naturaleza.

Nuestros impulsos primarios, nuestros falsos espejismos, nuestra simplicidad y nuestra debilidad ante las verdaderas luchas son al fin los responsables de cada uno de nuestros caminos errados, aquellos que a menudo agreden a aquello que pretendemos que somos.

No se si la verdad nos hará libres, tampoco se si nos dolerá o dará placer, si nos hará daño o bien.

Malamente oveja ciega gobernará su propio destino por mucho que ponga cara de fiera, en el destino de los caminos de nuestra propia naturaleza estamos, sufrimos, gozamos y morimos sin pena ni gloria mal que nos pese, sumergidos en la corriente que nos domina nos ahogamos o resurgimos sin que el universo tiemble, sin que algún dios, líder o tirano nos guie mas allá de su propio egoismo y limitada visión, sin que acertado o errado pueda lograr transformar la horma de nuestra propia huella.

¿Felices?¿Infelices? Tal vez una pequeña y efímera victoria. ¡Algo es algo!

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