Soma

Desde A Coruña, para quien encuentre mis palabras perdidas en el mar de letras de internet.

Realidad, sueño,... ¿Donde está el viaje? Entre las dos capas vivimos. Para consolarlos del eterno enemigo, el sufrimiento, para eso está el soma.

En este mundo hedonista y facilón que nos hemos creado sufrimos una epidemia, el mal de Huxley. Toda pena, todo disgusto o incomodidad debe empequeñecer hasta desaparecer para que funcionemos como un reloj feliz...

El ciudadano normal en el ciclo laboral asume los esfuerzos, los sobreesfuerzos y cuando está agotado recarga sus baterías con unas grandes o pequeñas vacaciones, los más desafortunados simplemente disfrutan del día del SEÑOR.

En su vida personal crea familia, soledad compartida o soledad simple y llana y, en una de ellas, construye un mundo personal y recupera el aliento cada día y se consume a si mismo para dar aliento a la especie y en última instancia a la parca.

Los afortunados tienen una vida mucho mas personal, intima, un punto de fuga...

Los más afortunados viajan en el tren del ocio en grado mayor o eterno y viven decidiendo su destino en la ruleta rusa de las tres balas, el placer, el aburrimiento y el suicidio. El condimento de su vida son las pequeñas dosis de sufrimiento mientras dura la gran espera.

El final del viaje, tras una vida de negarla, es común y no cabe apelación o privilegio sin delito que, en ultimo extremo, únicamente consiguen postergar a la inevitable. No hay garantia en el proceso, la ruleta juega su fortuna sin preguntar al sujeto. Los mejores jugadores solo ganan un poco de tiempo ¿También un poco de vida?

Estamos acostumbrados a obtener, entre aquello que podemos, lo que queremos.

El tamaño de lo que podemos, lo que conseguimos robar en el viaje entre la naturaleza viva o muerta y el sueño, crece cada día más y, aunque algunos se llevan la mejor parte de la tarta para el resto queda sobrada pitanza. De mayor o menor calidad, en mayor o menor cantidad.

¿Que ocurre allá donde la escasez es eterna...? La vida, la verdadera vida, que solo se consume a si misma en eterno rotar entre placer y dolor, carencia y satisfacción, vida y muerte.

Hasta el final del viaje la vida misma es el verdadero reto. Aun en el dolor, la carencia y la muerte se saborea la vida sin colchón que amortigüe los golpes, los sabores puros, salvajes, libres de todo aliño o condimento. Es la naturaleza humana descarnada, sin el dulzón sabor con que a nosotros nos doran la píldora, la civilización del falso placer del soma.

¿Es tu burbuja perfecta?¿Será eterna?¿Consigue tal vez aislarte a ti y a los tuyos del soma? Tal vez tu consigues el perfecto equilibrio, un mundo dentro de otro mundo..., nadar y mantener la ropa seca. Espero que así sea.

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