Ver más alla de Baltasar Garzon

Desde A Coruña, para quien encuentre mis palabras y reflexiones perdidas en el mar de letras de internet.



La Justicia, esa que merece mayúsculas, si alguien la conoce que le avise que le avise, porque sus dispensadores están alborotados. Es sin duda una bonita palabra su nombre, pero no siempre está emparentada con la Ley, esa que no siempre merece mayúsculas, que alguien se lo haga notar, si puede...

El Juez Baltasar Garzón es desde hace largo tiempo y habitualmente centro de la polémica. No voy a decir que me resulte simpatico como persona, al menos en su papel de Juez. Es una persona que, como otros de su profesión, luce cuando se le permite y/o se le alienta, por deformación profesional quizás, su gitantesco ego, su prepotencia y una chulería que a menudo raya en la tiranía. La moderación y la equidad son virtudes escasas, yo diría raras, que deberían ser particularmente valoradas en la judicatura, sobre todo con vistas a los ascensos.

B. Garzón es pues un Juez, un Hombre, nótese que, en mi opinión, sin referencia especifica a B.Garzón, ambos merecen de por sí la mayúscula, mientras no se demuestre lo contrario.

Como tal Juez, como tal hombre, puede acertar o errar en sus conclusiones, en su interpretación de la ley, puede ser quizás competente o incompetente para hacerse cargo de la causa de la Memoria histórica. Puede actuar con acierto o sin el, incluso puede prevaricar y sufrir las consecuencias. Es pues humano en todos los sentidos, en sus debilidades y sus fortalezas... Como todo hombre, como todo ciudadano, como todo juez.

Pero ¿Acaso la causa de la Justicia no debe ver más allá de los simples hombres, de los nombres, de las famas y los egos?

El proceso de la Justicia debe seguir su curso, su batalla contra la injusticia, independientemente de la voluntad de los políticos que le cerraron puertas y caminos, seguramente con buena fe, pero bajo la presión de las circunstancias y tal vez el miedo.

¿Acaso se convocó un referendum para preguntar si estábamos de acuerdo los ciudadanos con este silencio?¿Acaso de convocarlo y obtener aprobación, legitimaría más este hecho, la decisión de construir un muro de silencio ante 40 años de dictadura y sus abusos, ante los crimenes de la guerra en ambos bandos?

Más allá de la dudosa letra de la ley está la justicia que se supone persigue. Tal vez en el camino se ha perdido entre las letras de la brillante verborrea formal el espíritu que se supone la dio a luz.

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