Vivimos

Vivimos con prisa, con angustia, sin mesura.
Vivimos en la más desenfrenada locura.
Vivimos cuando volamos bien alto para respirar cordura.
Tal vez, algunas veces, vivimos.

Vivimos sobre el asfalto, el desierto y la oscuridad sin frescura.
Vivimos en estado de excepción periódica impura.
Vivimos algunas veces el verde, el agua fresca, las estrellas, la ternura...
Tal vez, algunas veces, vivimos.

Vivimos en el infierno nuestros cielos de hermosura.
Vivimos en el cielo nuestros infiernos de pasión y locura.
Vivimos en frágil burbuja un sueño entre multitud segura.
Tal vez en el desenfreno soñamos, algunas veces, en el espejo, cordura.

Todos los infiernos tienen su cielo, todos los cielos su infierno. Estés donde estés tu cielo y tu infierno viajan contigo, en el bagaje insoslayable... Yo, cuando puedo, simplemente respiro y soy.

Entre las estaciones de mi corto viaje soy alfarero que libera en lo amorfo las curvas y alientos, tejedor que siembra colores y formas en el tapiz de mi tiempo. Soy lo que soy: La luz de mi propia sombra...

Últimamente la fuente de mis letras vaga entre la razón y la locura, hambrienta, desazonada, enfadada, risueña, en eterna esquizofrenia multiforme que no me deja respirar. Esta es sin duda la razón de la ausencia de mis letras. Hoy las traigo, como una evolución de mi comentario sobre Una tarde de domingo. Espero que te gusten lector.

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