España no es Grecia, ni geográfica ni económicamente

Desde A Coruña, para quien encuentre mis palabras y reflexiones perdidas en la red de redes.

Este gobierno ha generado mucho descontento en una parte importante de la población de este pais, particularmente en los parados, eso es evidente, pero la situación española no se parece en nada a la de Grecia.

¿Qué justifica mi modo de pensar, de interpretar la realidad?

En mi opinión, la prueba más evidente de ello es que tenemos tantos gastos prescindibles en la administración pública, en nuestra estructura de acción de gobierno que, si los regulásemos debidamente, restringiendo o eliminando los innecesarios o posponiendo los menos urgentes, aun sosteniendo a nuestros muchos parados en este momento hasta arreglar su situación, estaríamos en una situación mucho más desahogada, bastante mejor que la actual, desde el punto de vista de los presupuestos del estado, nuestra principal herramienta de acción.

Es cuestión de flexibilidad, ello no implica, antes de que nadie ponga el grito en el cielo, perdidas de derechos sociales de los trabajadores o perjuicio para los empresarios, solo cambios .

¿Alguien aquí tiene miedo al cambio?

Creo que la racionalidad con nadie está reñida. Solo quienes manipulan de la razón para su propio provecho crean desequilibrios reales o ficticios que cierran caminos en donde el equilibrio puede reinar para beneficio de todos.

Padecemos de sobrados recursos e ineficiencia del gobierno en la gestión de prioridades. Este es un gobierno de gasto alegre y sueños, solo es bueno para épocas de bonanza. La solución racional es cambiarlo. Esto no indica que mi opinión sea que el Partido Popular sea la única alternativa viable, hay otras con posibilidades reales, aunque algunos se empeñen en negarlo.

¿Por qué pienso que es así?

Porque la capacidad de un pueblo para variar sus opiniones según las necesidades que traen consigo las circunstancias cambiantes de la toda la comunidad es lo que lo define como verdaderamente libre. Esa flexibilidad es lo que nos define como libres junto con la fe en nuestro propio poder. Si hemos alcanzado la madurez política necesaria como pueblo es ahora cuando debemos demostrarla. Nuestro, de todos nosotros, es el poder real.

El actual bipartidismo de facto no es la única vía. La voluntad de un pueblo realmente libre es la que define cuan drásticos pueden ser los cambios que es capaz de realizar cuando es necesario. Conocimiento, razón y valor construyen libertad. No hay lugar para el miedo de ser libres. El agotamiento de la via actual ha alcanzado un punto crítico y la capacidad real de unificación de voluntades en otra dirección ha alcanzado la masa crítica. Es la hora H del dia D, porque la conciencia de lo que nos une se ha agrandado con la crisis mundial.

Hay otros líderes preparados, con experiencia política y la racionalidad de sus argumentos es evidente, el contraste con los restantes la hace resaltar. Escuchémoslos sin prejuicios y podremos captarlo. Malamente quien se niega a ver todo sin prejuicios puede ser libre.

Yo creo que hoy es el día en que al fin reunimos todos los factores para poder hacer una elección realmente libre. Es nuestro momento como ciudadanos. Todos los factores lo hacen posible en esta conjunción de circunstancias.

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