Cuando solo las leyes nos rigen

Cuenta la historia que le ley ha sido, y hay quien dice que es, la única garante del respeto del derecho frente a la arbitrariedad... No pongo en duda que la norma escrita es un antídoto posible contra la arbitrariedad pero ¿Quién elabora las leyes y reglamentos?¿Con que intenciones?¿Quién los hace cumplir?¿Quién los respeta?

Olvidamos tal vez que el espíritu y la voluntad que subyacen al logro del estado de derecho frente a la arbitrariedad del poder absoluto y la anarquía social son algo más que palabras en un papel. Cada logro social tiene sus actores. Su persistencia incólume en el tiempo o su decadencia tienen protagonistas anónimos o conocidos, siempre humanos, falibles, limitados, egoístas, corruptibles.

Somos personas, actitudes, hechos... Un papel, por muy bella que sea su encuadernación, por muy brillante que sea la retorica de sus contenidos, no puede sustituir nuestra voluntad de hacer realidad aquello que decimos desear en nuestros sueños sociales.

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