Es inconcebible...

Realidad social, imagen social. Poder político, ciudadanía...

Simplemente no es concebible que un ser humano sea incapaz de percibir tal grado de desconexión como el que existe entre los representantes políticos y la ciudadanía como para certificar sin sombra de duda que la clase política actúa sin malicia. Tal vez subestimo la estupidez humana, en particular la de la clase política.

¿Como es posible que la clase política, constituida en partitocracia disoluta, actúe de manera tan evidente y pertinaz de modo contrario no solo al interés general, sino también a toda lógica constructiva del bien común?

Se dirían soldados del caos, convencidos de que la diosa de la Perdición guía su fatalista delirio en un derroche de hedonismo facilón y pachanguero de vividor irresponsable, todo ello bajo los flashes de una prensa y una justicia ciegas por igual.

¿Fallan los individuos que constituyen la clase política?¿Fallan las empresas, la banca, los sindicatos y los trabajadores?¿Fallan los medios de prensa?¿Falla el poder judicial?¿Fallan los ciudadanos?¿Falla el sistema de partidos?¿Falla el sistema de gobierno en su conjunto?

No puedo sino concluir que fallan todos ellos, en conjunto y por separado, falla el ser humano que constituye todos los grupos..., falla el sistema que en lugar de aglutinar aisla a los individuos y los hace incapaces de concebir el concepto de bien común.

Si el sistema, como cualquier otro no nació perfecto, evidentemente todos los actores sociales han contribuido con igual ahinco a deteriorarlo y desvirtuarlo, a destruir cualquier conexión entre la letra y el espíritu de toda ley, desde la fundamental a todas las derivadas, casi sin excepción... De los reglamentos, como de las resultantes en realidad social mejor ni hablar, verlas envenena toda fe posible en el ser humano.

Leía hoy en el espacio de D. Fabio Arévalo Rosero en el medio de periodismo ciudadano SoyPeriodista un artículo titulado "El poder del entusiasmo" un comentario sobre la realidad política colombiana un razonamiento, que creo perfectamente trasladable a muchas otras sociedades, a muchas otras naciones, INCLUIDA LA NUESTRA. Se podría resumir así en estas dos citas textuales:

"Un proyecto de gobierno no se sustenta prioritariamente en un presupuesto, en la tributación o en las normas. Al menos el 50 por ciento del éxito está en la construcción de credibilidad".

"Desencadenar entusiasmo en una comunidad, es esencial para alcanzar una transformación que lleve a mejorar la calidad de vida. Una sociedad progresa si tiene un liderazgo confiable en sus gobernantes que entusiasman naturalmente a sus gobernados para un trabajo de conjunto. La suma de pequeñas acciones ciudadanas puede llevar a una gran revolución. Pero la mayoría de políticos no entusiasman a la gente".

Recomiendo la lectura íntegra del artículo y la anécdota sobre el origen del fútbol americano en: El poder del entusiasmo.

Espero que la reflexión de cada cual le lleve a sus propias conclusiones.

1 comentario:

Alondra dijo...

¡Hola querido amigo! la ilusión es el motor de la vida en todos sus aspectos, hoy en día nos dejamos llevar por los conflictos del momento y estamos entrando en una espiral de cansancio porque pensamos que son otros los que tienen que encender la mecha.
Ningún pueblo superó sus problemas sin unión y esfuerzo y lo que prima en este momento es el sálvese quien pueda...
Enhorabuena por seguir luchando contra molinos de viento y no perder la esperanza.
Un abrazo