¿París bien vale una misa? Fondo y forma, sin ambiguedad


Tomo prestada esta frase, atribuida a Enrique IV de Francia, para introducir una reflexión que pretende poner una pizca de realismo un tanto optimista en la realidad política, social y militar de Colombia. La traducción de la frase del título pretende expresar que en el fondo siguió siendo calvinista, disfrazado de católico sólo para llegar al poder. O bien que daba igual la religión, mientras mantuviera el poder.

Con el añadido "Fondo y forma, sin ambigüedad" pretendo expresar que es preciso cambiar por convicción en lo preciso los medios empleados para defender las posturas encontradas. No solo ha de cambiarse las formas, también el fondo en el diálogo social y político, incluidos los grupos insurgentes de cualquier ideología, de corazón, sin reservas.

No voy a inducir al optimismo al lector, no hay motivo objetivo de suficiente peso para ello, más bien la contrario. Cada sector de la sociedad civil, política, militar y sus anexos paramilitares de cualquier signo político (real o ficticio) y delincuenciales al margen de la ley no dan motivos para el optimismo.

Solo la sociedad civil da pie a un poco de esperanza, los restantes sectores permanecen enquistados en sus propias posturas en una larga guerra de trincheras en la que si bien no hay vencidos, tampoco hay vencedores. La supervivencia de las cuotas de poder e interés económico parece la única meta de cualquiera de ellos.

GRUPOS ARMADOS IRREGULARES.

¿Son sostenibles las guerrillas o sus contrapartes como medio de defender una postura política en un mundo en que toda posición política, militar y delincuencial es visible incluso oculta en la espesura de la selva? En mi opinión no tiene futuro de "éxito" posible y su única secuela posible al desaparecer serán la vergüenza y el horror de sus largas cuentas en sangre y libertad perdidas durante generaciones; las de los combatientes y las de los civiles.

GRUPOS POLÍTICOS

Una clase política que, respaldada por los recursos del estado se enfrenta a sus propios retos internos y externos ¿Está en posición de forzar el fin de las hostilidades en breve plazo? Vayamos por partes.

En su lucha intestina contra sus propias lacras, la clase política parece más empeñada en asentar la consecución y conservación de sus propios intereses económicos y de cuotas de poder que en lograr un mayor equilibrio social y económico y en corregir sus propios males, aquellos que la alejan de sus fines supuestos.

GRUPOS DELINCUENCIALES.

Ese oscuro grupo, cuyos fines oscurecidos por la opacidad son tan evidentes como las consecuencias de la peste negra en el medievo, está infiltrado hasta lo indecible, bajo diferentes caretas, en todos los grupos precedentes, con unos u otros fines pues es a fin de cuentas un medio de obtener propiedad, dinero y poder robados al resto de la ciudadanía, sin que se conciba la piedad o la consideración en ese "OFICIO" propio de OFIDIOS.

En realidad el grado de infiltración es tal que no se distingue la frontera entre lo privado y lo publico, lo legal y lo ilegal, sino solo una inmensa mancha de aceite negro que lo envuelve todo sin piedad, como sangre negra de miedo, odio, desvergüenza y corrupción, en las venas de un cuerpo corrupto.

Se que es una crítica muy dura, pero ¿Alguien, sin asomo de sonrojo y mirando del frente al país, se atreve a negar su verdad evidente, aunque tal vez radicalmente unificadora sin concesión a los matices y las excepciones evidentes, que al fin solo confirman la regla general?

SOCIEDAD CIVIL.

Dividida como está en distintos colores que parecen fundirse en su alma de corrupción y violencia socialmente aceptada según de donde provenga ¿Puede atisbar bajo el empuje de los individuos, movimientos sociales y el periodismo libre un camino de comunicación civilizada que le de cohesión para afrontar la desidia, resignación a la tragedia y el odio que los separa?

Tal vez. Cuando no se compren ni vendan derechos de voto, cuando la indignación contra las estructuras de poder político, militar, paramilitar y delincuencial le permitan verse a si mismo como sujeto activo y pasivo imprescindible de cualquier realidad que le toque vivir. La dignidad no es un regalo del poder, es un derecho que se conquista mirando de frente la realidad y viendo hombres semejantes a el en cualquier grupo humano concebible.

LOS MEDIOS INFORMATIVOS

Llamados cuarto poder, el que no legisla, no manda, no juzga, pero pesa como una losa sobre cualquier irrespeto a la dignidad humana cuando cumple su función. Su voz un día fue la voz ambivalente de los grupos de poder, hoy puede ser más y menos que eso, si es capaz de captar la inquietud de la ciudadanía en contacto directo y prestarle su apoyo desde su tribuna privilegiada cuando considere justos llamados.

Al contrario que la justicia, es la espada de la palabra sin venda en los ojos, con el contrapeso de la crítica ciudadana que le impide desviarse de sus fines fundacionales.

EL PODER JUDICIAL

Basado al fin en el poder legislativo que le da forma y en la constitución que le da consistencia, convirtiendolo en garante del respeto a derechos, deberes y libertades, es a fin de cuentas el pilar sin el cual ningún avance puede sostenerse pero dependiente al fin como los restantes de la actitud y recta intención de la ciudadanía.

=================================================

Todos los colombianos son ciudadanos, en presente o futuro tienen poder de decisión política cuando la ley se lo concede desde su mayoría de edad hasta su muerte; son, desde su nacimiento hasta su muerte, sujetos de derechos, obligaciones y libertades que deben reclamar con igual fuerza y convicción.

Solo hay un camino: Actuar desde la política, el poder judicial, los grupos irregulares, la ciudadanía, los medios informativos y el poder judicial como ciudadanos honrados y respetuosos con sus conciudadanos. Esto llevaría a reducir a la marginalidad antisocial cualquier actividad delincuencial infiltrada en la sociedad.

El primer camino es la palabra sensata, el razonamiento equilibrado. Por el se abre al vía de una realidad social más justa si se ve a todo hombre como ciudadano sujeto de derechos, deberes y libertades. Cuando se tiene una meta común, entonces la vida es un viaje de paz en el que vivir, convivir es la única meta sensata, sin sangre, sin lágrimas, sin dolor al fin más que el propio de nuestra naturaleza humana.

Ha de haber fondo en la convicción de la lucha pacífica por una sociedad mejor, la sola forma no basta. París tal vez valga un misa, pero sin fe y convicción que la asistan, solo puede ser una tregua, no la paz. Un poder sin credo ni convicción ciudadana es solo una promesa de sangre presente o futura como precio para sustentarse a si mismo.

¿Crees en Colombia?¿Crees que puede alzarse de esta barbarie sin fin y lograr ser un pueblo en paz, libre y dueño de su destino sin abandonar a sus individuos a su suerte bajo sus botas de gigante?

Yo creo. Muestrame tu voz unida a la mía si tu también crees y hagamos de un sueño una realidad posible que traspase la letra de la carta magna a la realidad social.

Creo que, con visión objetiva bien valdría buscar los paralelismos entre la situación colombiana y la española, que haber hailos lamentablemente. Hoy en día, como en cualquier tiempo, hay miles de paralelismos entre la evolución política y otros, entre muchos países del mundo. Antes de alegrarnos de la paja que vemos en ojo ajeno, busquemos la viga en el propio. ESPAÑA NO ES UNA EXCEPCION.

Puedes ver el artículo original, cuya réplica con añadidos a propósito de España puede ver aquí, publicada en SoyPeriodista.com en -> ¿París bien vale una misa? Fondo y forma, sin ambigüedad