Mariano, es peor tu remedio que la misma enfermedad

Escribía lo que sigue en el año 2.010, primero en un espacio de blogs de prensa español y luego en otro colombiano, dirigiéndome al entonces Presidente del Gobierno español José Luís Rodríguez Zapatero como antiguo votante y simpatizante, que no militante, de su partido.:

"CUENTAME AL OIDO
Desde A Coruña, para quien desde España o Colombia encuentre mis palabras y reflexiones perdidas en la red de redes.
Llámame traidor y condéname al ostracismo o la muerte, pero no me pidas que te mienta diciéndote lo que no es verdad para halagar tu vanidad a costa de tu fracaso, el sufrimiento de quienes militan en tus filas y viven en tus prestados dominios sin más ilusión que despertar mañana, ver amanecer y vivir.
Mereces más, incluso tú. Merecen más, incluso quienes te han aupado a la cima de tu estúpido podio. Merecen más todos los que bajo el cielo protector esperan que un rayo te fulmine si no bajas por ti mismo.
De iluminados estén llenos los cielos y los infiernos. Unos simplemente son idiotas, otros tienen más pecado cuando, desde la lucidez, encienden los fuegos de Roma esperando calentarse las manos."


Hoy escribiría algo similar, aunque mucho más duro, a nuestro actual Presidente de Gobierno Mariano Rajoy Brey, por cuyo partido e ideología no he sentido jamás simpatía alguna bajo sus diferentes siglas a lo largo del período democrático y desde luego no he cometido jamas el error deplorable de votarlo, dedicándole con todo mi "cariño" de compatriota por doble partida (gallego y español), el ultimo párrafo del escrito que antes dirigí al Sr. Zapatero, y sin apreciar en los hechos de su gobierno ni siquiera una pizca de la buena intención que pude al menos suponer en el Sr. Zapatero o en cualquiera de sus antecesores ideológicos.


Tendría que remitirme a sus antecesores del PP en el cargo que ahora ocupa para encontrar alguien tan nefasto.  Son los tiempos, pero también sus decisiones y el placer con que impone cambios en las relaciones laborales y el contrato social que sabe sobradamente que pocos de sus conciudadanos desean y comparten.

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