El espíritu y la letra de la ley


Uno de los fundamentos del derecho administrativo, y uno de las pocas causas que justifica la tediosa burocracia es, en mi opinión, el acto administrativo documentado. En el se establecen los pasos que se han de dar, tanto por parte de la administración, como por parte del administrado, para garantizar el cumplimiento de la ley y la defensa de los derechos.

Pidiendo antes que nada disculpas por mi desconocimiento de esta materia, pienso que, con mi escaso conocimiento del derecho administrativo, creo poder esperar que toda comunicación administrativa que pretenda restringir parte de una actividad de un particular o empresa, debe estar fundamentado, citar la norma de referencia y, sobre todo, hacerse por escrito, con copia para ambas partes y la firma del administrado y del representante de la autoridad del estado. Quien lo comunique, debería identificarse a requerimiento del afectado.

Lo contrario solo abre las puertas a la arbitrariedad y hace perder toda su fuerza moral y credibilidad a la autoridad encargada de hacer cumplir la norma.

En algo se ha de distinguir la autoridad del estado y sus funcionarios, de la que ejercen por la fuerza y la coerción las organizaciones mafiosas.

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